01 noviembre 2009

Lev Tolstoi, Diarios (1895-1910)

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Este verano empecé un libro que hasta hace poco no acabé. Por lo general no suelo tardar tanto en leer un libro, pero en éste me detuve a cada instante, casi a cada frase para desmigar que me quería decir, o mejor dicho, qué se quería decir.

Lleno de contradicciones y luchas internas, obsesionado con la religión, con la humildad, con la pobreza y sobre todo con la igualdad, aparece también un incansable escritor, que incluso se pregunta si debe escribir para que lo lean. La sensación que me queda es que todo es cuestionable, que debemos estar en constante revisión de nosotros mismos.

Tolstoi inspiró a Gandhi para la no violencia (al igual que lo hizo H. D. Thoreau), y se demuestra en las cartas escritas entre ambos, donde Tolstoi no escatima en dureza, al igual que lo hace en su diario y en sus libros.

Sin lugar a dudas, este libro me a abierto los ojos a Tolstoi, cómo fue y cómo pensó uno de los pensadores y "sentidores" más grandes de la historia.

Os dejo algunas de las joyitas que tiene este libro, para abrir boca: "La clase militar es algo que ha sobrevivido y que no sirve para nada, como el apéndice".
"Sólo puede casarse quien sea capaz de vivir y de educar a sus hijos sin tener los medios. Sólo padres así pueden educar bien a sus hijos".
"Si la gente que está ene el podre ha sabido sobornar a la Iglesia para que justificara sus situación, cómo no van a sobornar a la ciencia".
"Los ideales económicos no son ideales".
"Una revolución fecunda es sólo la que no se puede parar".
"A la pregunta ¿Cómo vas de salud?, que agradable sería poder responder con toda sinceridad: No sé, no me interesa"