13 enero 2010

Huesca está mejor preparada para crecer que antes de la crisis

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Este es el titular con el que me encuentro el domingo día 10 en el periódico Altoaragón. La noticia es una entrevista que el periodista Jorge Naya a Fernando Lafuente (Concejal de Desarrollo).

En esta entrevista, leyendo entre las líneas de la tan acostumbrada demagogia de Fernando Lafuente, encuentro frases como: "si algo hemos aprendido [de esta crisis] es a no hacer pronósticos". Este me lleva a pensar que si es lo que mejor hemos aprendido es que la lección no ha servido para nada. Si no hemos entendido que la crisis proviene del crecimiento habremos dejado pasar una de las oportunidades más fáciles de aprovechar de la historia de la humanidad.


Seguimos pensando en que Huesca tiene que crecer, teniendo la mirada puesta constantemente hacia 72 km en dirección sur. Implantación de Big Mat: empresa dedicada al almacenaje de material de construcción, precisamente uno de los sectores causantes de la crisis; crecimiento de PLUSH: probablemente impulsado para dar Logística a la Travesía Central del Pirineo; mil empleos en Walqa: que según Lafuente da empleo a 1000 personas y que muchas viven en Huesca, ¿hay transporte público a Walqa?;...

Desde la derecha parece factible e incluso necesario para la ciudad, desde la izquierda el único pero que ponen a veces es que sea sostenible (paradoja que expliqué en su tiempo) y con obligaciones sociales (nada valadí en los tiempos que corren).

Así con esto, sigue siendo difícil criticar todo este crecimiento, de hecho, si se me ocurre criticar el crecimiento de la ciudad tomando un amigable café, las reacciones son por orden las siguientes: mirada de incomprensión, cuando se han dado cuenta que la crítica es real el siguiente paso es buscar razones para desmantelar mi argumentación y una vez que se ha visto que la defensa del crecimiento no tiene argumentos, la defensa desemboca en una apelación a la locura al defensor del "decrecimiento".

No dudo que el ser humano se de cuenta algún día que erró en el planteamiento de su civilización, lo que sí dudo es que sea precisamente el concejal de desarrollo el adalid del cambio hacia un nuevo paradigma.

7 comentarios :

DS dijo...

Muy buen post. Al l00% de acuerdo.

Jorge Luis dijo...

Desde luego Lafuente... si es que parece que esté asfaltando el carril bici de los verdes al ayuntamiento.
Así, decreciendo con gusto Lórien!

lorenzo meler dijo...

DS: Me alegro porque no estaba seguro de haberlo escrito bien.

JL: No se si Lafontaine está asfaltando algo, aunque la mera idea de que lleguemos al ayto... bueno, es otro tema, jejeje

Espartaco dijo...

El problema que veo es el mismo que predicar el laicismo en pleno siglo XI. Existe una ideología dominante que atraviesa todas las mentes de todas las clases sociales y el predicamento de la nueva buena choca de bruces contra la incomprensión. Es muy difícil explicar la sinrazón del capitalismo (el crecimiento ilimitado es tan sólo una de sus representaciones) ante un mundo que cree firmemente (tiene fe podríamos decir) que es imposible otro sistema. Es como intentar razonar con los Testigos de Jehová, IMPOSIBLE.
Vale que se comience a trabajar e intentar buscar fórmulas alternativas en determinados foros que saben de qué se habla pero para el conjunto de la ciudadanía hay que buscar otros mensajes (me parece a mí) más entendibles. Ejemplo: si a un trabajador en paro, con una baja preparación escolar y sin embargo preocupado por los temas medioambientales se le explica que uno propone seguir creciendo para que él pueda trabajar y el otro sólo critica el sistema en abstracto, sin dar alternativa concreta a sus problemas ya podemos imaginar todos lo que piensa de los segundos.

lorenzo meler dijo...

Espartaco: Comparar el cambio de mentalidad de una persona con respecto a la fe y con respecto a un hecho que está sucediendo no creo que sea un buen ejemplo. El primero está basado en algo abstracto y cultural, el segundo en hechos que podemos constatar empíricamente, a no ser que te estés refiriendo a la Iglesia más que a la religión.

Las respuestas a un nuevo cambio de paradigma está ahí. Lo difícil es cambiar el imaginario colectivo, la cultura que desde hace dos siglos impera, y nuestra obligación es seguir insistiendo en qué es lo que pretendemos y sobre todo el por qué. En este por qué es en el que nos tenemos que basar, ya que el desastre ecológico y social es empíricamente demostrable. ¿Acaso la tercera vía que prometían Blair y Clinton le quedó claro a alguien?, ¿acaso la refundación del capitalismo le ha resultado a alguien reveladora? El sistema que se predica no es un sistema abstracto, es un sistema en el que es imprescindible que esa persona sin estudios cambie su forma de pensar.

Espartaco dijo...

En el imaginario colectivo entra, por supuesto, las creencias religiosas, los mitos... y todo lo que tiene que ver con la fe.

Y fe es lo que hay en este momento en los dogmas del liberalismo, del capitalismo. ¿Acaso se puede decir de otra manera cuando la evidencia es tan manifiesta y sin embargo se sigue abundando en el error?

Es fe por parte de la mayor parte de la sociedad y es mentira consciente por parte de quienes la predican (financieros, medios de comunicación, políticos, sindicatos...)

lorenzo meler dijo...

Creo que en parte te contesto con el nuevo post que he puesto. Un libro muy entretenido