08 noviembre 2012

El castillo que se cayó y nos despertó

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Echo la vista hacia atrás, a antes de 2008, y recuerdo aquellas reuniones, charlas, asambleas, etc a las que acudíamos siempre los mismos y, para ser sinceros, éramos realmente pocos. Acabábamos muchas de estas reuniones tomando una cerveza con la consabida discusión de "qué hacer para concienciar a la gente" en temas tan diversos como la ecología, la pobreza, el individualismo, los medios de comunicación, la ley electoral,... La verdad es que los temas eran muy variados, veíamos problemas dónde la mayor parte de la población no los  veía y eso a veces desesperaba y nos alejaba de una "realidad" en la que vivía casi todas las personas que nos rodeaban (familia, amigos, compañeros,...).

Así, estábamos convencidos de que existían múltiples crisis a nuestro alrededor y que había que sacar a la luz, pero seguíamos sin ser capaces de transmitir nuestras inquietudes, todo lo contrario, cada vez nos íbamos metiendo en un ostracismo y casi podríamos decir que la culpa era nuestra. Las dinámicas que seguíamos eran las mismas, a todas las conferencias, mesas redondas, jornadas de concienciación,... íbamos las mismas personas, parecía que lo hacíamos para nosotros mismos y no para el resto de personas a las que decíamos que queríamos llegar. Esto hizo que mucha gente se apeara de este tren ya que organizar cada acto suponía un derroche de energía enorme y no se veía la recompensa.

La crisis ecológica era palpable, también veíamos la crisis educativa, en valores, consumismo, asociacionismo,...

Pero este no es un post para llorar, en realidad es un post para analizar porqué ahora empieza a haber tanta gente en todos los actos que organizamos. Ha cambiado una cosa, a todas las crisis anteriores se ha sumado una más, la económica. 

En mi opinión, y sin ninguna base científica ni sociológica, simple intuición, esta crisis económica ha sido el catalizador, el despertar perfecto de mucha gente que permanecía aletargada. ¿Es pues la economía más importante que la ecología, la educación, la pobreza o los valores sociales? La respuesta es claramente un no, y estoy convencido de que la gente así lo cree. El engaño era "casi perfecto", simplemente nos decían que con dinero todo se arregla, el dinero y la economía lo son todo, y mientras hubiera dinero hay esperanza. "Podemos construir un sistema educativo mejor, estamos acabando con la pobreza, los avances tecnológicos salvarán el planeta,..." en fin, un reduccionismo economicista.

Ahora no hay dinero, y aquella esperanza que se construyó como un castillo de naipes se ha derrumbado. La gente sale a la calle y habla, se empiezan a crear opinión y se indignan. Muchos incluso llegan a salir de la caverna.

He creído imprescindible preguntarnos cuál ha sido el detotante de este resurgir del movimiento social. No lo he hecho por juzgar a aquellas que de ahí vengan, sino por no volver a crear ese castillo y empezar poco a poco a crear una fortaleza con unos buenos cimientos, porque "la base es lo importante".